PODEMOS: el caso del partido político que se suicidó


 

 

Perplejo. Cuando leí en mi tablón de Facebook la noticia de la mano del consultor político Cesar Calderón no podía dar crédito. Lo dejaba caer desde su perfil de Facebook con un sutil «Sí amigos, el logotipo de “Podemos” es…”». Perplejo (¿lo había dicho ya?), aunque no me extraña porque parece que se ha leído un manual del estilo de José Mourinho.

Las redes sociales echaban humo y yo no voy a ser menos a la hora de aportar mi punto de vista. No obstante, como buen científico político, quiero aportar un extra, quiero traer la voz de la ciencia al debate. Pero antes, dejadme, por favor, que apunte a aquí un pequeño detalle en el que he reparado gracias a este artículo (muy crítico, por cierto) que he leído:

¿Habíais reparado en la fecha en la que se registra este logo? PODEMOS, la plataforma (ahora sí que lo podemos decir) de Pablo Iglesias, es registrada el 11 de marzo de 2014, pasando de plataforma a partido político.

Os preguntaréis por qué destaco el día en que se registró. Para ello, os invito a echar un vistazo al siguiente pantallazo que personalmente hice al inicio de esta noticia en la página web del partido:

«El día 27 de marzo a las 09:00 empiezan nuestras Primarias ciudadanas que concluirán el día 2 de abril a las 23:59.» ¿No os huele raro? Sí, se registró un logo con la cara de uno de los candidatos a unas primarias ¡antes de que se celebraran! (en concreto, 14 días antes de que empezara el proceso y 23 días, casi un mes antes de que se anunciase vencedor). Perplejo.

Sin embargo, comentar esto no es el objetivo de este artículo ya que muchos otros lo han hecho, lo están haciendo y, los más rezagados, lo seguirán haciendo. El fin que persigo es refrescar la memoria politológica al todopoderoso e influyente profesor de ciencia política que, una de dos: o tiene que refrescar sus conocimientos sobre el proceso de institucionalización de los partidos políticos o el asesor se está asesorando mal. Me explico:

Lo segundo que te explican cuando empiezas la carrera de Ciencias Políticas (lo primero es quién es Maquiavelo) es que los partidos políticos han de pasar por un proceso de institucionalización; es decir, por un proceso en el que se asientan en el sistema de partidos en el que actúan. Pues bien, según Panebianco explica (muy reconocido académico dentro del mundillo, y todavía vivo) en su obra Modelos de partido (1988), existen tres vías para llevar a cabo este proceso, que él denomina «actores influyentes en el desarrollo de un partido político» (dado que no tienen por qué ser excluyentes unos respecto a otros):

1. El primero tiene que ver con el modo en que se inicia y desarrolla la construcción de la organización: ya sea por difusión territorial, penetración territorial o una combinación de ambas. La primera haría referencia a un proceso iniciado por elites locales que acaban integrándose a nivel nacional; y la segunda al proceso inverso, de creación por élites nacionales que buscarían expandirse del centro a la periferia. Creo que huelga explicar qué significa una combinación.

2. El segundo factor es la existencia de una organización externa ya consolidada que apadrine el proceso y lo dote de consistencia. Es el caso del Partido Laborista británico y su relación con las Trade Unions.

3. Por último, aunque el factor más importante aquí para la explicación que trato de hacer, es el de «el carácter carismático o no de la formación» (p.112).

En función de si se trata de una organización basada, o no, en la figura de un líder para llevar a cabo el proceso de institucionalización y asentamiento, éste será más exitoso o menos. Según el autor «siempre» hay un componente carismático en la creación de un partido (véase el ejemplo del PSOE con Pablo Iglesias) pero, tal y como apunta, esta no es la misma situación que cuando el líder se convierte en actor único e intérprete absoluto del conjunto de «símbolos» asociados al partido (p. 113). ¡No digamos cuando se convierte él mismo en el símbolo/logotipo!

En otras ocasiones, como apunta el autor, se puede dar una situación en el que el partido adopte lo que Robert Tucker definió como «carisma de situación»; un tipo de carisma que, al parecer, ya no se le puede aplicar a este partido… Elegir el rostro del presentador de La Tuerka como imagen oficial de la organización no invita a pensar que el mismo pueda sobrevivir a una (aventuro que) inminente caída de la figura de Iglesias. Veremos lo que duran él (como político) y el partido si siguen en esta línea. Estamos viviendo el suicidio de un partido político.

Este tipo de partidos, a menudo, son “pequeños partidos que permanecen al margen de los grandes juegos políticos; más a menudo aún se trata de flash-parties, de partidos relámpago que pasan como un meteoro por el firmamento político, que nacen y mueren sin institucionalizarse. Este fenómeno tiene que ver con el hecho de que en este caso la institucionalización consiste en la <<rutinización del ”carisma” en la transferencia de la autoridad del líder al partido. Muy pocos partidos superan este trance>> (p.114).


Un artículo de Fernando Ntutumu Sanchis  previamente publicado en Diario VLC News.

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Este obra cuyo autor es Fernando Ntutumu Sanchis está bajo una licencia de Reconocimiento 4.0 Internacional de Creative Commons.

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