Cómo influir en Naciones Unidas


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Palais Wilson, Ginebra. Sede del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Fuente: KONICA MINOLTA DIGITAL CAMERA

Fruto del tránsito a la modernidad, los Estado-Nación se han visto superados por una serie de desafíos de carácter no estatal como, por ejemplo, los relacionados con el medioambiente; el ‘desplazamiento del mundo’ (Naïr y de Lucas, 1998) y el consecuente incremento de las relaciones entre diferentes sociedades y culturas; o el terrorismo de carácter internacional y deslocalizado. Factores esencialmente globales como estos plantean la necesidad de que exista un gobierno global (sea cual sea la forma que éste adopte). Lo relevante en este caso es: los grandes retos son globales y los gobiernos, estatales. Entonces, ¿qué papel puede tener un ciudadano ‘cualquiera’ en este nuevo tablero global?

Hoy en día la libertad tiende a definirse, siguiendo la tradición establecida por Isaiah Berlin y Benjamin Constant, en términos delibertad negativa o libertad ‘de los modernos’, respectivamente, y de manera muy asociada a una concepción liberal de la ciudadanía: soy ciudadano en tanto en cuanto el Estado me protege de él mismo y del resto, es decir, de lo que no sea yo mismo, de otros. Sin embargo, ésta no es la única forma posible de entender este concepto. Los dos teóricos mencionados utilizaron nomenclaturas diferentes –libertad positiva o libertad ‘de los antiguos’– para referirse a la forma antitética de entender la libertad: la posibilidad para participar en la polis, en ese «gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo» que muy acertadamente dejó como legado Abraham Lincoln. La pregunta clave aquí es: ¿qué puede hacer cualquiera de nosotros o nosotras para influir en Naciones Unidas?

What is Citizenship. Heater. Ntutumu Blog
Portada de: What is Citizenship?, de Derek Heater.

Derek Heater, en What is Citizenship (1999) señaló tres formas de participar en el ámbito global:

  • A través de organizaciones de la sociedad civil con alcance global (como Greenpeace o Amnistía Internacional).
  • Mediante la participación directa en las organizaciones supranacionales ya existentes.
  • Por la vía de la defensa de nuevas oportunidades e instituciones que intensifiquen la factibilidad de una ciudadanía mundial.

Descartando para este ensayo la tercera, y dando por descontado el argumento que da el propio Heater (p. 145) para descartar la segunda –la frustración fruto de la participación en estas organizaciones supranacionales–, me centraré aquí en la primera, es decir, en la participación a través de organizaciones transnacionales de la sociedad civil. Las ONGs transnacionales indudablemente tienen y tendrán mucha importancia en el gobierno de lo global, pero, aun sabiendo que el mejor método es a través de una organización de la sociedad civil, ¿cómo puedo yo, ciudadano de a pie, influir en Naciones Unidas a través de ésta?

Cualquiera que haya trabajado en Naciones Unidas o al menos en la Oficina del Alto Representante de Naciones para los Derechos Humanos (OHCHR), sabe que sin las ONGs y otros organismos independientes como las asociaciones, los mecanismos de la ONU no podrían operar como lo hacen. Nadie me definió de esta manera su funcionamiento cuando pude conocerla por dentro, pero diría que su maquinara (al menos en ese ámbito –insisto–) funciona por multiple check, es decir, por contraste de fuentes. Me explico: habitualmente el Estado que va a ser evaluado remite al órgano evaluador un informe en el que hace un repaso de los temas que susodicho órgano señaló, en su momento, como ‘a mejorar’. Este informe es recibido por un grupo de funcionarios y expertos que lo revisan y contrastan.

¿Cómo? Aquí es donde entra en juego la ciudadanía: las ONGs y asociaciones transnacionales, conocedoras de la situación de un país en una o varias materias como, por ejemplo, los derechos de las personas migrantes, elaboran, motu propio e independientemente, un informe (country brief) sobre el respeto de las obligaciones de carácter internacional suscritas por dicho Estado (hacen de ‘chivatos’ del cumplimiento de la legislación); por otro lado, las organizaciones autóctonas (en alguna ocasión con sospechosos vínculos con el Estado) pueden hacer sus aportaciones al debate; y, en última instancia, el comité evaluador, compuesto por expertos internacionales de diferentes nacionalidades, elabora recomendaciones jurídicas y políticas (no vinculantes pero sí con una fuerza política) basándose también en informaciones elaboradas que pueden no haber sido elaboradas para este caso en concreto, así como de información de primera mano de parte de colectivos afectados, representantes de cuales que son llamados a Ginebra. El caso más reciente para España es el ‘varapalo’ que el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de las Naciones Unidas ha propinado a España por su deficiente aplicación de los derechos que dicho comité monitariza.

indigenas ONU03. Blog Ntutumu
Indígena declarando ante Naciones Unidas. Fuente: Notindígena

Por tanto, ¿cómo puede un ciudadano, por esta vía influir? La respuesta es: formando parte de la sociedad civil organizada. Habrá cierto perfil de ciudadano que no verá con buenos ojos eso de asociarse en torno a una organización y que preferirá formas de vinculación a la ‘lucha’ política más laxas, más por libre. Sin embargo, por el momento, muy difícilmente un ciudadano o ciudadana puede ser –salvo contadas excepciones– políticamente influyente en el Mundo yendo ‘en solitario’.

Por el momento, el cambio del paradigma de representación de intereses políticos en los ámbitos transnacionales –llámese Unión Europea o Naciones Unidas– viene articulándose principalmente a través de las grandes organizaciones, es decir, a través de la lucha conjunta. En este sentido, la recomendación sería: asóciate, forma parte de algo más grande que tú y, de esta manera, empezarás a contar en el mar de lo global.

«La ONU no podría operar sin las ONGs y los organismos independientes»

«Los ciudadanos pueden influir formando parte de la sociedad civil organizada»

«Forma parte de algo más grande que tú, y empezarás a contar en el mar de lo global»

Previamente publicado en la sección de ANÁLISIS de la revista Ethic: la vanguardia de la sostenibilidad.
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